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Mantener tu inmueble en óptimas condiciones ayuda a aumentar la plusvalía y además alarga la vida de la estructura, muebles y la decoración. Es un gasto que no debe verse como tal, en su lugar deberá tratarse como inversión.

Si estás pensando en una remodelación, el primer paso es revisar el estado general, hacer las reparaciones y posteriormente comenzar con la remodelación.

Es necesario contar con un ahorro destinado para este mantenimiento, disponible en todo momento para alguna reparación urgente.

 

Mantenimiento Preventivo

Este mantenimiento se realiza por lo general cada año, primero hay que conocer el estado general del inmueble para determinar cuáles son las reparaciones mínimas o el mantenimiento general.

Revisa:

Impermeabilización (Por lo regular se requiere cada dos años)

Enchufes e interruptores

Tuberías de gas, luz y agua

Electrodomésticos

Pintura en general

Limpieza general

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Cerraduras de puertas y ventanas (interiores y exteriores)

Aunque parezca que todo está en orden con estas secciones de tu inmueble, no lo dejes para después, no necesariamente hay que cambiar todo, ubica lo que tiene más tiempo sin cambiarse.

Las tuberías necesitan atención particular, ya que pueden existir fugas o filtraciones que generan humedad en puntos no visibles del inmueble. Duran bastante tiempo, eventualmente requieren de un cambio, dependerá del tiempo que llevan y del material para determinar cada cuando cambiarlas.

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La limpieza general también debe realizarse de forma constante, sobre todo si hay bodegas o cuartos de servicio que no se ocupen de manera constante. Realizarla evita la acumulación de bacterias y el desgaste.

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Mantenimiento Correctivo

Este tipo de mantenimiento requiere de mayor inversión ya que se deben reparar cuando aparece algún desperfecto, comúnmente se trata de fugas de agua o gas, goteras o problemas con la instalación eléctrica. Incluye aquellos puntos que se han dejado sin mantenimiento y que inevitablemente se averían.

Algunos otros son reparaciones de ocasión, es decir, que surgen por algún accidente como los vidrios rotos que no surgen por la falta de mantenimiento.

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Si quieres economizar un poco las reparaciones más sencillas las puedes hacer tu mismo, considera que para algunas otras es necesario contactar a un especialista.

Tener un inmueble con mantenimiento constante es un punto fuerte al momento de rentarlo, ya que los inquilinos buscan un lugar seguro para vivir.

 

 

 

 



Jannette Figueroa Maya

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